Cómo moverse en el aula para que
tus alumnos te escuchen
Si aprendes a controlar tu cuerpo
y tus movimientos, lo que ganarás es en presencia y credibilidad.
1. Posición de poder. El docente se coloca de pie,
frente a sus alumnos y cerca. Normalmente es una posición muy recomendada al
inicio o final de una sesión o para cuando quieres transmitir confianza o
autoridad.
- Consejo: Se recomienda que el tiempo de permanencia en esta posición sea inferior a los dos minutos.
2. Mapa de presentación. El aula
se convierte en una especie de mapa de lo que quieres enseñar. Es muy útil
cuando divides el contenido de tu clase en varios bloques.
De lo que se trata es de ocupar
la posición en función del bloque de contenidos que quieras transmitir. ¿Por
qué? Pues porque cuando tus alumnos vean dónde te has colocado, captarán al
instante en qué bloque temático te encuentras.
3. Cronología. Esta posición
pretende convertir el espacio donde enseñas en una línea del tiempo. Es muy
útil para la enseñanza de acontecimientos históricos, por ejemplo. ¿Por qué?
Porque tu desplazamiento implica un patrón cronológico y usa una posición
diferente para cada etapa o momento.
- Un consejo: Para el pasado quédate a la izquierda de tus alumnos y ve avanzando progresivamente hacia la derecha.
4. Contraste. Esta posición
resulta muy útil cuando defiendes argumentos a favor y en contra de una tesis.
A la hora de argumentar resulta muy efectivo usar dos posiciones opuestas en el
aula. ¿Por qué? Por que así simularás que están discutiendo dos personas con
criterios enfrentados.
5. Puntos de vista. Esta posición
es perfecta si quieres reflejar un continuo de opciones o puntos de vista. De
lo que se trata es de usar una posición, un extremo, para referirte a una
postura, otra posición para adoptar una postura más intermedia, el otro extremo
y, finalmente, colocarte en el centro para adoptar una posición intermedia.
6. Comparación/contraste. Esta
posición en el aula resulta francamente efectiva a la hora de representar cada
una de las opciones que estás comparando.
Para cada una de estas opciones
debes situarte en una posición distinta para que visualmente tus alumnos capten
el contraste de lo que expones.
7. Narración. Contar historias o
anécdotas es una excelente manera de enseñar contenidos en el aula. Lo bueno
que tiene el hecho de contar una historia es que suele producirse un cambio de
voz y un cambio corporal importante.
Esto es ya de por sí un elemento
a favor que puedes complementar espacialmente creando un rectángulo imaginario
por el que te moverás libremente durante tu narración.
¿Por qué este rectángulo? Muy
sencillo. En este rectángulo imaginario tus alumnos reconocerán que estás en
modo historia, es decir, usas un microespacio del aula para reproducir algo que
quieres contar y que tiene como objetivo captar la atención de tus alumnos.
- Un consejo: Cuando estén dentro de este espacio y la historia cuente con más de un personaje, cambia de voz y de posición dentro del rectángulo para que tus alumnos puedan seguir y entender mejor tu historia.
8. Énfasis. Si hasta ahora te has
movido en la parte frontal del aula situada entre la pared de la pizarra y la
primera fila de mesas y sillas, llega el momento de pasar a la acción.
Cuando quieras enfatizar algo muy
importante y que quieres que cale profundamente en tus alumnos, haz lo
siguiente: realiza una pausa mientras vas entrando despacio por uno de los
pasillos que se crean entre las mesas de los alumnos.
Cuando hayas avanzado en
silencio, te acercas a uno de tus alumnos y en ese momento lanzas una frase
lapidaria, esa frase que quieres que recuerden por encima de todo de tu sesión
lectiva, el lema que resume lo enseñado ese día.
- Consejo: Para no intimidar a ningún alumno conviene que, cuando pronuncies la frase lapidaria, no mires al alumno que tienes más cerca, sino que es conveniente que dirijas la mirada a los alumnos que se hallan más alejados de ti. Te advierto que el efecto es sorprendente.
9. Coreografía. La última
posición es muy recomendable cuando usas el proyector para una presentación.
Esta posición es una especie de coreografía con el fin de dar importancia al
contenido de alguna diapositiva.
De lo que se trata es de
acercarte a la diapositiva que quieras destacar y señalarla usando un puntero o
simplemente tu mano. Una vez hayas destacado la diapositiva, vuelve a la
posición de poder, es decir, en el centro para dejar claro la importancia del
contenido que has querido destacar.
Puedes repetir esta coreografía
tantas veces como elementos de una presentación quieras destacar.
Cómo colocarse en el aula para
enseñar mejor. A modo de conclusión.
Puede que tras haber leído las
nueve posiciones para moverte por el aula te sientas un poco abrumado. Pero no
te preocupes porque estoy seguro de que algunas de ellas, por no decir muchas,
ya las estás llevando a cabo de manera inconsciente.
Ojalá que esta entrada te haya
servido para revisar de qué manera te mueves en el aula y de qué modo puedes
mejorar para enseñar mejor y que tus alumnos aprendan y te escuchen con mayor
atención e interés.

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